No por mucho madrugar amanece más temprano

¿Comienza a hablar más tarde el niño nacido en un entorno plurilingüe que su compañero monolingüe?

Miből lesz a cserebogár?

¿Comienza a hablar más tarde el niño nacido en un entorno plurilingüe que su compañero monolingüe? La respuesta es que no necesariamente. Pero como en el caso de cualquier niño que crece con una lengua materna existen diferencias en la fecha de aparición de la primera palabra o frase, ocurre lo mismo con los que se educan en varias lenguas. Es decir, meses pueden separar un niño del otro y eso depende sobre todo del input lingüístico del entorno ya que hay familias que adoran el silencio y otras que hablan por los codos. Entre los niños encontramos también unos que aspiran al orden y la perfección desde la más corta edad y otros que no temen al riesgo. Y podría seguir contando los factores que generan tal diferencia.  

¿Pero qué ocurre cuando el niño aprende consecutivamente nuevas lenguas? En este caso siempre se manifiesta la fase de silencio antes de que aparezcan las primeras palabras.  Es un término pacífico sin embargo es capaz de asustar tanto a padres como a profesores. Se llama período de silencio cuando por ejemplo un niño comienza el colegio o el parvulario en una lengua diferente de la que se utiliza en casa y al pasar unos meses, todavía no se expresa en aquella lengua del colegio. En este caso igual como en el de las primeras palabras de su primera lengua, no tiene ningún sentido compararlo con otros niños ya que entran en juego numerosos factores que influyen en la duración de dicho período. Aparte de las características personales, como por ejemplo su agilidad de comunicación no verbal, depende de si en el entorno se tiene en cuenta la distancia entre la nueva lengua y la lengua ya dominada, o en qué nivel domina su primera lengua o conoce ya varios idiomas o si la actitud del entorno a la nueva lengua es positiva o negativa. Este período entonces, dependiendo de los factores puede durar incluso hasta seis meses. Sin embargo, es habitual que el niño luego manifieste un uso de lengua de repente de un nivel más alto del que se espera de él.

Pero ¿Cómo enfrentarse a esta fase de silencio? ¿Cómo puede asegurarse de que haya habido evolución del aprendizaje de lengua? Podemos observar por ejemplo si el niño ha entendido bien nuestras instrucciones. Por ejemplo:

  • Le pedimos que coloree el sol y no la luna.
  • Le instruimos detalladamente diciéndole que pinte el tejado de la casa de rojo, las ventanas de azul, etc.  

Cuando ya se expresa, pero nos cuesta determinar exactamente su competencia lingüística, nos puede dar pistas sobre su nivel de lengua cuando vemos que consigue concentrarse en un libro. Ya que puede ocurrir que el texto le parezca demasiado difícil y le cueste prestar atención durante un tiempo prolongado. En este caso va bien ofrecerle textos lingüísticamente más fáciles.

Es muy importante no acusarle ni de forma verbal ni no verbal por cometer errores de habla sino repitamos su frase reformulándola o completándola. La actitud positiva sobre todas las lenguas con las que el niño tenga contacto es fundamental y de mismo modo la paciencia hasta que llegue el final del período de silencio porque este un día acabará. En el caso de que surjan nuestras dudas se aconseja acudir a un experto en la educación plurilingüe. Sobre el tiempo que necesitará para llegar al nivel de lengua de sus compañeros de la misma edad tanto en el habla como en la escritura escribiré en un siguiente artículo.

 
Universitat Autonoma de Barcelona

Me has podido ver en Universitat Autonoma de Barcelona.